Una casa entre medianeras, especialmente estrecha (3,60m) y profunda, en el barrio de Sants. Debido a su profundidad, se abre un patio central y un doble espacio para conducir la luz natural hasta la planta baja. Debido a la estrechez, la escalera se sitúa en sentido longitudinal, en el centro, conectando niveles a media altura, evitando pasillos. La planta baja, pues, tiene dos alturas interiores distintas. En el lado posterior, una altura de planta y media, abriéndose hacia el jardín. Los espacios se organizan de forma seriada, encadenados, entre diafragmas estructurales. El acceso a la casa se produce por un espacio de garaje y un umbral vestíbulo/baño. A partir de aquí se llega a la cocina, en el centro, abierta a la escalera. Al fondo, el salón con techo alto, abierto al patio trasero. En la planta primera, a dos niveles, la distribución es simétrica, configurada por dos estancias encadenadas en cada lado: dormitorios en fachada y espacio de juego o trabajo, asociado a pequeño baño, como espacio previo. La azotea es una extensión de la casa, espacio interior pero descubierto, con los muros altos. Una plataforma se levanta ligeramente en el fondo para volcarse sobre el patio trasero. La relación con el exterior es franca en la planta baja, y en la planta primera se produce por dos grandes ventanas profundas, protagonistas de las habitaciones. Dos ventanas-nido, partidas en dos partes decaladas, una estrecha y enrasada en el plano interior, un pequeño balcón en el grosor de la fachada, y la otra más profunda, con cristal fijo enrasado por el exterior, a modo de banco donde sentarse y observar el exterior. La materialidad es austera. Muros de ladrillo y techos de machihembrado cerámico vistos. Las paredes, enlucidas en las partes bajas, y todo pintado de blanco. Los pavimentos son de microcemento, con algunas estancias singularizadas mediante mosaico hidráulico con una composición de dos colores (pieza entera y pieza cortada ¼). La fachada de calle y del patio se alicatan con azulejo esmaltado. También los baños. En el patio, el alicatado se extiende hacia el interior de la casa, bajando hasta la cocina por el doble espacio, conduciendo y haciendo vibrar la luz del sol. Los alicatados cambian de aparejo en franjas horizontales.